jueves, 6 de abril de 2017

El Billetazo: Hechos, implicaciones e impactos


  • Fernando M. Fernández, Abogado penalista: "Venezuela es el único país del mundo que no tiene delitos monetarios".
  • Oscar Torrealba, Economista: "El Billetazo y la realidad no tienen ningún sentido económico". 
  • Luis Cedeño, Sociólogo: "Nunca se explicó cuál era “la estafa”, ni tampoco en qué consistía la supuesta “guerra financiera".

Fernando M. Fernández

- "Esta situación es tan grave como si en el capítulo del Código Penal referido a los delitos contra las personas no existiera el delito de homicidio”.
- "Al mantenerse ese vacío legislativo en materia de delitos monetarios lo mismo que ocurrió con los billetes de 100 va a seguir ocurriendo con los billetes bajo el nuevo cono monetario”.


Óscar Torrealba

- "El Billetazo y la realidad no tienen ningún sentido económico, ya que el Banco Central de Venezuela (BCV) ha continuado emitiendo nuevos billetes de 100 bolívares, mientras que anuncia una próxima prórroga de desmonetización hasta el 20 de abril de 2017”.


Luis Cedeño, Sociólogo.

- “Nunca se explicó cuál era “la estafa”, ni tampoco en qué consistía la supuesta “guerra financiera” que fraguaban contra la nación.
- ¿Cómo sacaron esos billetes? ¿Con qué intención se los llevaron? “Nuestra hipótesis es que esos grupos actuaron con la anuencia de alguna autoridad del Estado”. Las 7 hipótesis sobre el “billetazo” (Runrun.es)

Fuente: Observatorio de Delito Organizado

Un delincuente puede robar hasta 30 celulares en un día


Raymond Orta, especialista en delitos informáticos, indicó que actualmente en el país opera una red internacional de robos y hurtos de equipos móviles, que se apropia de los datos de la víctimas a través de su usuario y contraseña.

Caracas. Según estimaciones de la asociación Paz Activa, al mes se reportan hasta 100.000 celulares robados en el país, por lo que resulta el delito más común.

De acuerdo con su director, Luis Cedeño, los motorizados que cometen este tipo de crimen apenas son una parte del entramado que opera en el robo de celulares, lo que calificó como “crimen organizado”.

“El que roba el equipo no es el mismo que lo procesa y lo vende. Aproximadamente, los motorizados pueden llegar a robar hasta cinco celulares en una cola. Pero también están los pegadores, los aguantadores y los procesadores”, indicó el sociólogo.

Los pegadores son aquellos que usan la fuerza para robar los equipos. Diariamente pueden acumular hasta 30 móviles en sus bolsos, según Cedeño. En la escala le siguen los aguantadores, quienes reciben la mercancía y pagan por los equipos y repuestos de acuerdo a la gama del móvil.

Los procesadores se encargan de clasificar los teléfonos para decidir cuáles van a las cárceles —normalmente los de menor valor— y cuáles vuelven al mercado para ser revendidos.

El pasado 20 de febrero funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana incautaron 500 celulares en tiendas ubicadas en los centros comerciales City Market, Doral Baralt y Metrocenter, ya que los establecimientos compraban y vendían equipos robados.

Tanto Cedeño como Orta no dudan en indicar que el robo de celulares se convirtió en crimen organizado, ya que se manejan altas cantidades de dinero, lo que sugiere que alguien se encarga de las cuentas en todo el sistema.

“Actualmente en el país hay más celulares que personas, por lo que la venta de equipos robados también sale de las fronteras, lo que genera más ganancias”, sostuvo Cedeño.

Secuestros virtuales

El director de Paz Activa también mencionó que otro delito que ocurre por el atraco de celulares son los secuestros virtuales, donde los delincuentes, una vez que roban el aparato, llaman a un familiar de la víctima y le indican que está secuestrada.

“La familia, al no tener cómo comunicarse con la persona, cree lo que dicen los delincuentes y de esta manera entrega el dinero que estén pidiendo”.

Aunque este delito está penado por la ley, son pocas las personas que denuncian el robo de los equipos, pues no ven respuesta de las autoridades, lo que genera impunidad y da margen a que los delincuentes se salgan con la suya. Pese a esto, los especialistas recomendaron acudir a los cuerpos de seguridad y colocar la denuncia.

domingo, 19 de febrero de 2017

Venezuela es una mezcla de cleptocracia, corrupción y narcotráfico


  • “La sociedad venezolana ha sido corrompida y golpeada en su moral y ética por un Gobierno que actúa como un Estado mafioso”, sostuvo Luis Cedeño, Director de Paz Activa y el Observatorio del Delito Organizado” en una entrevista al periódico venezolano La Razón.
  • El estado mafioso funciona como delito organizado que genera diferentes modelos de negocio ilegales dentro del propio Estado y a su vez, los mecanismos para permitir tales ilícitos.


Según el Índice de Percepción de Corrupción (IPC), Venezuela se ubica por segundo año consecutivo, como el país más corrupto de América Latina. “El país repitió su pobre calificación de 2015, 17 puntos sobre 100, con lo que quedó relegado al último puesto de la lista de 32 naciones de la región y a solo 10 lugares de la peor posición en la lista global de 176 que integran la edición 2016 del IPC, considerado como el indicador de corrupción más usado en el mundo”, según informa Transparencia Venezuela.

“Venezuela no es un narcoestado”, afirma Luis Cedeño, “sino una mezcla de varias cosas: cleptocracia, corrupción y narcotráfico. Además considera que el Gobierno busca llevar al pueblo venezolano a un estadio de debilidad moral, donde no puedan reclamarle a sus líderes sus faltas morales porque ellos también las han cometido”. (La Razón)

Como hemos señalado en anteriores trabajos, en algunas de las Ex Repúblicas Soviéticas se han instaurado nuevas formas de gobierno e instituciones que surgieron a partir de sus revoluciones. Tales gobiernos presentan algunas debilidades en cuanto a la solidez de su estado de derecho, así como de sus sistemas de contraloría, dejando el control de la institucionalidad del estado en manos de las nuevas élites, algunas corruptas y con poca formación política que vieron en el manejo del estado grandes oportunidades de enriquecimiento. Estas son llamadas en algunos casos “Estados Mafiosos”. 

Estos “estados” son controlados por una pequeña élite que puede estar conformada por familias dominantes (estilo la Cosa Nostra) o pequeños grupos de poder que se identifican con un “Poligarca”, que se define como un oligarca con poder político y gran poder económico oculto a través de testaferros, o una mezcla de estos.

CLEPTOCRACIA = Dominio de los ladrones
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra CLEPTOCRACIA viene del griego clepto, 'ROBO'; y cracia, 'FUERZA' = DOMINIO DE LOS LADRONES. Es el “Sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos”.

En julio de 2016, la Asociación Civil Paz Activa y el Observatorio de Delito Organizado realizaron el Foro “El desmantelamiento de la institucionalidad democrática en Venezuela” ¿Qué tipo de estado somos?, donde se profundizó en el análisis de la compleja problemática del impacto del crimen organizado en los diferentes ámbitos de Venezuela, no sólo como estado sino como país, con una situación socio-económica y política que cada día nos hace más vulnerable a este flagelo. En ese contexto Cedeño, comentó que existen algunos signos de la presencia de la Cleptocracia en Venezuela y enumeró algunos Indicadores que ilustran tal afirmación:

  1. Maximizan los impuestos y el endeudamiento del país.
  2. Monopolizan los actos de corrupción de gran volumen: Poligarquía y Nepotismo.
  3. Usan fondos del Estado para pagar coimas a cambio de apoyos incondicionales de políticos, diputados, medios, periodistas, jueces y similares.
  4. Capitalismo de Estado e Ideología totalitaria –de derecha o izquierda. 5. Reducen los servicios públicos, las calles se llenan de hoyos, las medicinas escasean, la educación empeora.

Como vemos Venezuela empieza a parecerse a esos “Estados Mafiosos”, donde participar en el gobierno, es una oportunidad para desarrollar negocios ilegales. “En la misma medida en que el Gobierno crea la gran oportunidad de generar dinero de forma muy rápida y muy fácil, a través de la distorsión económica y del control, hace que todo el mundo quiera hacerlo también. Es en este sentido que afirmamos que este Gobierno es un Gobierno criminógeno, que promueve la  criminalidad o desviación, en este caso”, precisó el Director de Paz Activa y del Observatorio de Delito Organizado.

El estado mafioso funciona como delito organizado que genera diferentes modelos de negocio ilegales dentro del propio Estado y a su vez, los mecanismos para permitir tales ilícitos. En nuestro caso, lo están facilitando porque prácticamente el Sistema de Justicia y todos los jueces están controlados por estos poligarcas, lo que hace imposible que se haga justicia, o por lo menos que se haga justicia en Venezuela. Se hizo justicia en una corte norteamericana con estos sobrinos porque está fuera del control del Estado mafioso venezolano.

En Venezuela hay muchas otras oportunidades de estar al margen de la ley y de generar grandísimas fortunas, sea porque te dan un dólar a 10 bolívares y lo vendes a 4.000 bolívares, y eso en ninguna parte del mundo sucede. Venezuela no es un narcoestado por esta razón. Nos convertimos en un rompecabezas de actividad delictiva boyante, que además permea todas las instancias del Estado.

lunes, 16 de enero de 2017

Armas de guerra en una Venezuela sin guerra


Ya para finales del 2015, Luis Cedeño, Director Ejecutivo de Paz Activa y del Observatorio de Delito Organizado, llamaba la atención en relación a que “nadie fuera de la Dirección de Armas y Explosivos (DAEX), que es la división de armamento de la FANB, puede comprar o vender armas en Venezuela; no existe fuente privada que compre o venda armas en el país, eso está prohibido por la Ley, es un monopolio exclusivo del Estado”.

Resaltó que el monopolio de las granadas y de las armas de guerra es el mismo Estado, la FANB. “Hay que estar muy pendiente de si los arsenales que ellos administran, si hay algún tipo de corrupción que está permitiendo justamente que esas granadas lleguen a manos de grupos criminales”, puntualizó Cedeño. 

Como hemos visto la situación ha empeorado en el transcurso del año 2016. 

Según reseña la Oficina de Naciones Unidas para el Desarme en América Latina y el Caribe (Unlirec): Venezuela es el país con más muertes por estallidos de granadas en toda Latinoamérica. 

El pasado mes de agosto, el portal Runrun.es, reseñó que entre 2015 y 2016 las muertes aumentaron un 33% y los heridos se situaron en un 60% más en cuestión de un año. “De enero a agosto de 2016, ocurrieron 32 ataques con granadas, según registro de prensa recopilado por Runrun.es, en los cuales murieron 49 personas y 155 resultaron heridas”.

El reportaje de Lisseth Boom (Runrun.es), indica que “Caracas y Aragua son las zonas donde más se usan estos artefactos en ataques contra sedes policiales, enfrentamientos entre bandas pero también para cometer robos y secuestros. Las granadas, armas de uso confinado constitucionalmente a las Fuerzas Armadas de Venezuela,  están cada vez más presentes como instrumento criminal fuera de los cuarteles”. Asimismo, precisan que “si bien hasta agosto de 2016 hubo un número menor de ataques  al registrado entre enero y octubre de 2015 (cuando ocurrieron 60 sucesos con granadas, según el último informe de Transparencia Venezuela), se han reportado más víctimas que en 2015, específicamente un incremento de 33% en comparación a los primeros 10 meses de 2015, cuando fallecieron 33 personas y 62 resultaron heridas”.


Por su parte, en un informe elaborado por Javier Ignacio Mayorca, GRANADAS AL VUELO - Auge del uso de armas explosivas militares por civiles en Venezuela, publicado por Transparencia Venezuela en 2015: “Entre 2013 y 2015 más de 18 personas fallecieron a raíz de la manipulación de este artefacto en el país. Le sigue Colombia con 8 muertes, país que registra una tendencia a la disminución de muertes y heridas por granadas, al igual que México”.

Mayorca resalta que “Las granadas son por definición armas de guerra, pero en Venezuela se han transformado en moneda común en los enfrentamientos entre funcionarios de los cuerpos de seguridad y delincuentes de todo el país. También han sido usadas para reemplazar a los explosivos de fabricación casera (IED, por sus siglas en inglés) en los ataques a instalaciones de estas instituciones. Esto añade un componente de violencia a tales acciones que las acerca más a conflictos armados como los vistos en Colombia y países centroamericanos”.



El gobierno nacional, en reiteradas oportunidades, ha aseverado que dichos crímenes están directamente asociados con bandas organizadas vinculadas con el paramilitarismo. Se presume que este nuevo modus operandi tiene como objetivo atemorizar a los efectivos policiales, desprestigiar a los cuerpos de seguridad, generar deserciones y, lo más importante, promover una matriz de opinión vinculada a la supuesta incompetencia de los funcionarios.

A continuación, a manera de recapitulación, y para sustentar las teorías expuestas, presentamos una breve cronología con los casos de ataques a instalaciones policiales, que más han dado de qué hablar en los últimos meses:
  • 24 de mayo de 2015: Una granada fue arrojada contra la sede del Cicpc en la Cañada de Urdaneta, estado Zulia. Solo hubo daños materiales.
  • 22 de agosto de 2015: Delincuentes lanzaron granadas contra una patrulla policial en la Cota 905, al final de la avenida Los Laureles, Caracas. Al sitio acudieron varias unidades del SEBIN.
  • 27 de septiembre de 2015: Motorizados lanzaron granadas a la comandancia de Polibaruta en Las Mercedes, Caracas. Se reportaron 6 funcionarios y 4 civiles heridos.
  • 2 de octubre de 2015: Cuatro motorizados lanzaron granadas a la sede del Cicpc en Catia, Caracas. Los artefactos no explotaron. Fueron capturados dos de los sujetos.
  • 6 de octubre de 2015: Dos desconocidos en un vehículo gris, marca Dodge, atacaron con granadas y con armas de fuego la sede del Cicpc en Higuerote, estado Miranda. No hubo muertos ni heridos. Se desconoce el paradero de los atacantes.
  • 17 de octubre de 2015: Atacaron con una granada y con armas de fuego la estación de la PNB en la calle Los Alpes de El Cementerio, Caracas. Dos efectivos resultaron heridos. Los delincuentes iban a bordo de un jeep de pasajeros.
  • 12 de diciembre de 2015: Una mujer, apodada "Piel Canela", muere durante un operativo de las OLP luego de arrojar una granada a efectivos del Cicpc. El hecho ocurrió en El Cementerio, Caracas. Varios funcionarios resultaron heridos.
  • 19 de enero de 2016: Motorizados lanzaron dos granadas contra el Centro de Atención al Detenido en Maracay (penal de Alayón), estado Aragua. El saldo fue 25 heridos y 6 muertos. Se desconocen las causas del ataque, aunque se presume ajuste de cuentas.
  • 5 de abril de 2016: Dos motorizados lanzaron tres granadas contra la sede principal del Cicpc en Maracay, estado Aragua. No se reportaron muertos ni heridos. Se presume que los atacantes formaban parte de El Tren de Aragua.
  • 11 de abril de 2016: Luego de intentar detonar una granada fragmentaria contra funcionarios de Poliguárico, murieron tres delincuentes en el barrio Tacope de Calabozo. Los antisociales, según se informó, intentaban robar una casa del sector.
  • 21 de junio de 2016: Reos del Centro de Coordinación Policial de El Tigre, estado Anzoátegui, accionaron una granada que hirió a 6 personas. Se presume que se trató de pugna entre bandas.
  • 8 de julio de 2016: Dos motorizados lanzaron dos granadas fragmentarias contra las instalaciones del Centro de Coordinación Policial de Los Próceres, en la ciudad de Guanare. El suceso dejó como trágico saldo 25 funcionarios heridos y uno fallecido.
El modus operandi de este tipo de organizaciones delictivas, según las autoridades, se asemeja mucho al de las células "convivir" que se instauraron en la década de los 90 del siglo pasado en la ciudad de Medellín, Colombia. No se descarta la complicidad y el suministro de armamento de parte de algunos funcionarios desertores o corruptos. Los ataques serían llevados a cabo bajo la orden de líderes negativos o pranes que operan en las distintas regiones del país.

Uno de los últimos sucesos ocurridos en el 2016 con granadas fue el de la Penitenciaría General de Venezuela (PGV), donde “84 granadas fragmentarias modelo M26 fueron hurtadas fueron hurtados del Servicio de Armamento del Ejército fuerte Conopoima. Tal situación fue detectada el lunes 19 de septiembre”, como lo reseñó el periódico Últimas Noticias.

Una comisión mixta compuesta por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y Guardia Nacional inició un operativo en los alrededores de la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) en busca de las 84 granadas hurtadas del fuerte Conopoima ubicado en San Juan de los Morros (Guárico), dijeron fuentes castrenses.