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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Policías Víctimas del Hampa. El Nacional 20.11.09

"Un civil más.
De los funcionarios que han muerto a tiros en Caracas este año, 42 de ellos (77,77%) no estaban de guardia cuando fueron asesinados. Al vestir de civil los policías están tan expuestos a la inseguridad como el ciudadano común, explicó el criminólogo y ex director de la Academia de Policía del estado Miranda, Francisco Javier Gorriño. "Están tan desprotegidos como cualquiera de nosotros", acotó. Están más seguros cuando en el desempeño de su trabajo porque andan en grupo o por lo menos en pareja, y portan radios que les permiten comunicarse con rapidez. "Los uniformados no tienen esos elementos de autoprotección cuando no están de guardia", explicó. Sin embargo, Cedeño indicó que el funcionario es policía las 24 horas del día, por lo tanto si lleva consigo el arma de fuego y está ante una situación de peligro su formación lo lleva a actuar e intentará frustrar el hecho, por lo que siempre se encuentra en riesgo. "Cuando un civil tiene un arma de fuego siempre pensará primero antes de sacarla, mientras que cuando es un policía, así no vaya uniformado, su entrenamiento lo llevará a querer usarla, bien sea para repeler un ataque o para frustrar la comisión de un delito, por lo tanto tiene mayor riesgo de morir asesinado, sólo por su misma condición de policía", expresó el sociólogo. "
La reciente atención prestada al elevado número de funcionarios policiales que han sido asesinados es un indicador de la preocupación por la seguridad de todos los ciudadanos. Lo interesante de las estadísticas presentadas es que dos tercios de los funcionarios asesinados no fue porque estaban en servicio y sólo 12 de ellos de hecho murieron en enfrentamientos con delincuentes estando en servicio. Esto nos impone dos lecturas claras; la primera es que no hay tantos funcionarios muertos en funciones, por lo menos en comparación con el número de presuntos delincuentes mueren en estos enfrentamiento. La realidad es que mientras la rata de muerte policía/delincuente en enfrentamientos se ubica en un promedio de 1:5, en Venezuela se ubica en 1:10; esto nos dice que los policías en el país tienen un doble mejor chance de salir vivo de un enfrentamiento. Lo segundo es que el paradigma del policía de 24 horas pone en una desventaja muy grande a los policías frente a la delincuencia y lleva las de perder. El policía debe serlo sólo en funciones, y eso requiere el cambio de un paradigma mayor: la valoración del rol de policía en la sociedad a través de revindicaciones sociales muchas veces mayores que la media debido a la peligrosidad de su trabajo.

viernes, 1 de mayo de 2009

El rol de los periodistas en la asistencia de las víctimas del crimen.

Recientemente fui a una mesa de análisis en un conocido programa de radio donde se invitaron a periodistas de los principales periódicos que cubren la fuente de sucesos para hablar sobre la violencia y la criminalidad en el país. Estaba también yo allí como invitado especialista en el tema, pero ciertamente no soy comunicador social pero mi contacto con ellos siempre ha sido una relación simbiótica donde ambas partes nos beneficiamos. Esto se da con principal intensidad en Venezuela, donde los cuerpos de seguridad del Estado dejaron de ser fuente oficial de indicadores de violencia y delito. La continua retroalimentación de información entre los periodistas y especialistas como uno es lo que ha permitido al venezolano estar informado del principal problema que los afecta: la inseguridad.

Pero esta situación ha complejizado la labor de estos periodistas. Las fuentes de información ya no están disponibles con facilidad y muchos de ellos coinciden en las morgues en busca de levantar ese dato elusivo que es ¿Cuántas muertes violentas ocurrieron en el fin de semana? Queda claro que el tener que levantar información prácticamente en el lugar de los sucesos les ha hecho el trabajo más difícil, pero también ha desembocado en que estos periodistas desarrollen otro rol: asistir a los familiares de las víctimas.

Para los familiares de las víctimas, más específicamente las de homicidios, frente a altísimos índices de impunidad (97%) y de falta de respuesta por parte de las autoridades, al único que pueden recurrir y que de hecho se hace presente, es el periodista que cubre la fuente. Los familiares ven como única alternativa hacer la denuncia a los medios con la esperanza que su caso no caiga en el olvido al igual que los otros miles que se quedan sin respuesta año tras año. Pero el periodista tampoco es ajeno al dolor que presencia día a día, lo cual le ha dado la experiencia y el tacto para abordar a estos familiares no solo para extraerles información, sino también para fungir como psicólogo improvisado que escucha a las víctimas y les brinda apoyo, en muchos casos expresados en acompañamientos en los cuales el periodista lleva al familiar a diversos espacios para que haga eco de sus denuncias y su búsqueda de justicia. En la mayoría de los casos la única reparación que llegan a tener es una reseña periodística y un oyente ávido en el momento de su pérdida. Estas actitudes y acciones de estos periodistas viene a llenar un vacío con respecto a una responsabilidad ineludible del Estado: la atención a las víctimas.